Haciendo cuentas...Cuentas de historias

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Relatos escabrozos, tristes, mojados, picarones, fiifís...

martes, 30 de octubre de 2007

Asunto nefasto, asunto irrisorio

Sucede en uno de esos días en que se siente el frío aliento del tiempo ingrato y apresuroso. Concebía aquel día/noche como la estancía de un cotidiano período de algarabía apacible. El chico salió del sucucho porteño: silenciosamente decía que me apurara, la noche se hacía corta; yo adentro, con el auricular del teléfono confuso: ¡aprieta el asterisco!. No tenía ganas de carrete y menos de guevadas de pendejo capitalino. La noche se hacía corta y yo; yo indispuesto ante el maricón hostigoso. Me encolerizan aquellas situaciones maracas de gente que viene recién llegando; esa gente que no sabe donde ir. Y parecen cachorros indefenzos ante la urbe hedionda a meados añejos de punkies sin futuro; con ese ideal utópico.


Uno se siente malo, como enherbolándose el alma. No obstante, soy de aquellos que piensa que la vida es un envenenamiento constante. La gente es venenosa, aunque apliquen plegarias santurronas de monja abnegada. El SaN eXpEdIto chanta de secta mundana favorece al que besa sus pies hinchados; puro yeso. Es así, el juego del desmembramiento del prójimo con risa maldadosa.


Me encontraba protagonizando un rol que no me correspondía. Era el protagonista del encuentro, pero, asimismo, sentía que no me debía a ese papel. Lo dejé solo. Creo que me despedazó a susurros y faces con muecas maldicientes. Me harté de la fiesta alterna. Quería algo innovador; lo encontré. Me fui como a eso del crepúsculo venidero. De ahí, supe hasta el otro día.