Haciendo cuentas...Cuentas de historias

Haciendo cuentas...Cuentas de historias
Relatos escabrozos, tristes, mojados, picarones, fiifís...

jueves, 17 de abril de 2008

Algo extraño está pasando...En la ciudad


Sí, bien extraño pues. Por mí que nadie se fuera a meter en cuestiones comunachas, si los estudiantes tienen que puro ir a estudiar, se meten en puras leseras; si esta cuestion es culpa del comunismo, ¡comunistas de mierda!, Ya no saben qué hacer. ¡Ay! Dios mío, si yo lo sabía, mi general debería haber matao a tos esos traidores; a esos delicuentes. Los desgraciaos rompen toda la ciudad, como si les costara.Una que vive aquí sufre toas las penurias po'. Tos los días le pido a la Virgen y a San Expedito que mande un ejército de salvación a esta ciudad,porque que ¡pucha que está vicia!




lunes, 3 de marzo de 2008

¡Qué roteo!..Te ebriaste

Caminamos de a tres por la acera hedionda y resquebrajada por el paso de los años; las suelas sucumben como vivo recuerdo inerte. Solemos realizar la "vuelta olímpica", para hacer el tiempo que, de todas formas, se nos hace tedioso. Tomamos un poco de vodka "Eristoff"-algo fuerte faltaba a la media noche- , y nos sentamos sobre unos pastisales secos: decidimos en conjunto nuestro establecimiento provisorio y antesala del evento nocturno. Rompimos el silencio con carcajadas furtivas que escaparon luego de gratuitas descalificaciones exclamadas al unísono; despertamos la atención de dos transeúntes que nos miraron con caras dubitativas. Eso nos rotea; nos hastían las observaciones punzantes y lúcidas.

Generalmente, nos acontece un tiempo de lo normal: noche de algarabía, calles congestionadas de los últimos automóviles enrabiados, grupúsculos colmados de aquella adrenalina contenida y avenidas caracterizadas por apoteósicas luminarias neonizadas. Atrayentes vías nos persuaden y nos dan de beber de su efervescente música y de su olor a azumagado; antigüas callejuelas sirven de tierra fértil, para aquellos boliches y pubs de mala muerte que se yerguen a tontas y a locas. Las "bonitas vecindades" han dado un vuelco; uno rotundo.

Di una mirada a mis cómplices después de tomarme el ápice de licor que quedaba en el fondo del vaso plástico. Se nos hacía tarde; las horas odiosas se pasaron en un santiamén. Nos ocurría algo singular: el trío se ebriaba con la oscuridad y la pirotecnia urbana. El sucedáneo etílico no era la causa de nuestro incoherente estado, sino la misma ciudad. Pasadas las una y media de la madrugada nos encaminamos medios temerosos de levantar alguna extremidad inferior, pues verdaderamente sentíamos cierta "debilidad" que nos entorpecía. ¡Qué roteo!



miércoles, 13 de febrero de 2008

Nave espacial abandonada

Me encanta recordar aquellas canciones apelativas; más bien sus títulos ensañados. Son como la oración a punta de lengua; esa oratoria tan escueta. Recordé como el otro día sonaba una con melodía pegajosa y cebolla, pero de esas lloronas medias electro: ¿Les suena "Miranda!"?. Aunque, no es precisamente eso. Es algo intenso, más que célebre y comercial. Aun los intensos bajos explotan en mis oídos: Un punchi punchi estremecedor. Pienso en su estribillo..."Eres como una nabe espacial abandonada".


Se me vienen a la cabeza aquellas personas que suenan como esa canción. Son estremecedoras pero, a la vez, tan guachas de espíritu. Cavizbajas, lúgubres, mezquinas con su propia vida. Pero ¡puta que se ven bien, y andan semblantes y relucientes por la acera!. ¿Cómo lo harán?..."Brillan por fuera, por dentro nada". Sin duda un enigma. Rememoro a un individuo en especial: es precisamente eso, una nave espacial abandonada. Me da lata igual, por que la quiero mucho.



Seguramente es la coraza; aquella que queda luego de una batalla mal ganada.